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RAFAEL DE LA HOZ dejó dos obras en Granada; dos obras
separadas más de diez años en las que aún
hoy es posible captar el indescriptible susurro de una crónica
abierta. Entre la Urbanización Los Marinos de Almuñécar
(1962) y la Facultad de Teología del Campus de la Cartuja
(1973) hay un ir y venir del tiempo que sintetiza la década
más creativa de todo el panorama cultural español
del siglo XX, donde se produjo una conjunción de personalidades
irrepetibles en los campos de la arquitectura, el arte, la
música y el pensamiento.
Una de ellas era indudablemente Rafael de la Hoz Arderius.
Sin ser un brillante orador fue un extraordinario comunicador;
de sólida formación humanista, poseía
un excepcional carisma personal y una valerosa predisposición
hacia lo interdisciplinar ya desde su primera obra, la Cámara
de Comercio de Córdoba (1953, junto a García
de Paredes), donde la colaboración con Jorge Oteiza
lo implicaría de por vida con el lenguaje del arte
moderno. Erudito sin ejercerlo, irónico y culto,
ocurrente y visceral, este defensor inagotable de la profesión
demostró una admirable adaptación a los tiempos:
titulado en 1950 y fallecido en 2000, en ese medio siglo
manifestó una irreprochable fidelidad a la modernidad
y un permanente esfuerzo de actualización tecnológica,
resolviendo según los dictados de la razón
todos los problemas que sus planteamientos innovadores generaban.
Gerardo Olivares James se tituló en 1958, comenzando
a trabajar pronto con Rafael de la Hoz, que ya en 1956 había
obtenido el Premio Nacional de Arquitectura con el Colegio
Mayor Aquinas. A esos años corresponden el Convento
de Las Salesas, la Fábrica de Cervezas El Águila
de Córdoba y la Urbanización Los Marinos,
donde 102 viviendas de pescadores se posan sobre una accidentada
ladera de Almuñécar con insólita lucidez.
Poco después, en 1966, José Chastang se une
a Olivares y De la Hoz. En 1970, De la Hoz se traslada a
Madrid, manteniendo su estudio cordobés con Olivares
y Chastang hasta poco antes de morir. La Facultad de Teología
se proyecta el mismo año que el Hotel Los Lebreros
de Sevilla, dos antes del ingrávido edificio Castelar
de La Castellana, ensayando en una ordenación en
ladera de la Cartuja juegos de cubiertas ya explorados años
antes en el Hospital Psiquiátrico de Córdoba
y en el Mercado de Cabra.
Acompañamos documentación original de la
Urbanización Los Marinos, fotos inéditas del
proceso de construcción, así como levantamientos
efectuados a principios de los noventa que reflejan el estado
de deterioro y las numerosas ampliaciones y alteraciones
funcionales sufridas por los tipos originales. Todo ello,
unido a problemas de aluminosis, obligó a una Rehabilitación
Integral del Conjunto efectuada por Arturo Abril en cuatro
fases según encargo de la Consejería de Obras
Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía.
Se adjuntan asimismo fotografías del estado actual
de la Urbanización y documentación gráfica
de las modificaciones tipológicas introducidas en
el Proyecto.
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